Muchas veces comemos sin tener apetito de verdad, bien porque estamos aburridos, estresados o simplemente porque tenemos más cantidad de comida en el plato que la que de verdad necesitamos. El hambre y la saciedad están regulados por diferentes mecanismos biológicos, y son a estos a los que tenemos que escuchar.
Os dejo 15 consejos de Marta Garaulet para reconducir vuestro apetito biológico:
- Come despacio, tu cerebro necesita al menos 20 minutos para recibir la señal de saciedad de tu cuerpo, dale tiempo.
- Trata de comer sentado, con plato, mantel y cubierto, y dale a tu alimentación la importancia que se merece. Aunque vayas a tomarte un bocadillo, siéntate, haz una pausa entre bocado y bocado y sé consciente de lo que comes.
- Intenta comer a horas más o menos fijas y trata de distribuir tu ingesta a lo largo del día de una forma lógica según tu forma de vida. Tu organismo controlará mejor la ingesta y, por tanto, tu peso corporal. Sin embargo, si algún día por alguna circunstancia, que debe ser especial, has comido entre horas y no tienes apetito, no comas de nuevo únicamente porque sea la hora porque comerás más calorías de las debidas.
- Trata de servirte en plato pequeño y poca cantidad. Más vale que tengas que repetir que, por terminar el plato, acabes comiendo más cantidad.
- Intenta escuchar a tus sustancias saciantes. Tu leptina, CART y CCK, te ayudarán a terminar de comer. Y si te sientes saciado decide no seguir comiendo.
- Si eres de los que no paras de comer mientras estás en la mesa, levántate cuando termines. Más vale un abandono a tiempo.
- Si te aburres en casa y te da por comer, trata de hacer alguna otra actividad que entretenga tu mente y te aleje de la comida. Ver la televisión, llamar a un amigo, leer, etc., y si ves que estás obsesionado por comer, sal a la calle. Cualquier cosa antes que atacar la nevera.
- Si ante el mismo problema no tienes más remedio que quedarte en casa, prevé lo que te puede pasar y cómprate alimentos que aunque estés continuamente picando no te engorden. Las frutas pequeñas como ciruelas, fresones, albaricoques, zanahorias peladas, o tomates pequeños tipo "cherry", te pueden ser útiles en un momento de ataque.
- Trata de no sentirte culpable. Comer no es ningún pecado, ninguna ofensa a nadie, ni ninguna acción por la que uno deba sentirse mal. Si las cosas no han ido bien, trata de que no vayan a peor, y recuerda que todos los momentos son buenos para empezar a hacer las cosas como uno quiere. Pero mientras no elimines de tu vida el sentimiento de culpabilidad, te será difícil tener una relación estable con la comida.
- Si eres de los que comen fuera de casa más de tres veces por semana, de manera habitual, trata de que la situación se asemeje lo más posible a lo que sucedería en tu casa. Intenta no darte muchos caprichos especiales y trata de comer de menú, suele ser lo que más se asemeja a la dieta mediterránea.
- Las personas que se saltan alguna comida suelen presentar un hambre descontrolada que ninguna señal biológica es capaz de saciar. No dejes que tus células sufran gluco o lipoprivación porque tendrás un hambre atroz difícil de controlar. Intenta comer al menos tres veces al día.
- Si estás intentando adelgazar debes utilizar como mucho tres cucharadas de aceite al día; si estás manteniendo tu peso, no deberás superar cinco cucharadas diarias. Una dieta alta en grasa estimula el apetito y tiene poco efecto saciante.
- Trata de no asociar la actividad de comer con ninguna otra cosa. No te acostumbres a ver la televisión, ir al cine o leer comiendo. Cada vez que realices estas actividades tendrás necesidad de picotear, y generalmente serán alimentos ricos en azúcares, grasas y en definitiva alimentos caprichosos altamente calóricos.
- Compra unidades individuales de aquellos alimentos con los que te sea difícil parar. Diversos estudios norteamericanos muestran que a menudo comemos más cantidad cuando no estamos preocupados de que se nos acabe el producto, o cuando el precio no es importante (los paquetes grandes con más baratos), o incluso cuando tenemos poco espacio (los paquetes grandes ocupan más espacio en la despensa). Además, por ejemplo, para abrir una segunda chocolatina, hay que pensarlo y en ese tiempo puedes decidir seguir o no comiendo; sin embargo, con una tableta familiar de chocolate o un bizcocho, ¿cuál es el momento de parar?.
- Trata de dominar tu estrés. Si es imposible por ti mismo, acude al especialista, algunas técnicas como el yoga pueden serte útiles.
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